Pesca - Por UnoPRO

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En un lugar al norte de Tomé, donde hace frío hartos días del año y pescar es la onda, vive Don Lázaro. A sus 50 años aún sale a pescar tempranito. No tiene internet, no tiene tele, no tiene radio. Pero tiene redes, tiene amigos y tiene un perro.

Un día sin que nadie le fuera a avisar anteriormente, le prohibieron sacar del mar corvina, reineta, congrio, machas y cochayuyo. Porque ahora pertenecia a “no sé quién”, que vivía en “no sé dónde” y era dueño de la Pesquera “no sé qué” y sólo ellos podrían pescar ahí.

Al cabo de una semana vino un terremoto en la zona (seguro no haz olvidado de cual hablo), Don Lázaro se cagó de susto. Depués de un rato subió la marea como nunca antes, ésta vez tampoco nadie aviso para poder arrancar con tiempo. Menos mal que la catástrofe no se llevo nada, ni una casa, ni un poste, ni un auto, ni una persona… sólo la Pesquera “no sé qué”.

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